España gracias al VAR y ya esta en octavos

Pacifico News | Mereció España la senda del limbo y el VAR la mandó por el camino de la gloria, premio quizás injusto para un equipo desteñido, una selección del que en el tercer mes del año conminaba con desatar un huracán en Rusia 2018. Marruecos, la selección 41 del ranking FIFA, estuvo a puntito de mandarla al lado obscuro mientras que hacía las maletas. Y 2 golpes de fortuna, un taconazo de Aspas y un penalti en favor de Van a ir, nos sacaron del campo minado de la segunda posición en la tabla.

Asegurada la presencia en el cuadro final, le toca a España asistir a clases de refuerzo. Pues le cuesta poner atención a lo que ocurre a su espalda; por el hecho de que empequeñece arriesgadamente sin balón, inconveniente que se agudiza ante equipos más territoriales de las que acostumbra a tener enfrente (como puede ser Marruecos); y por el hecho de que el equipo de todos semeja a cargo de muy pocos: Isco y también Iniesta hasta donde le da el gas. Del trance de Kaliningrado volvió a sacarle su fortaleza de ánimo, uno de esos intangibles que deciden campeonatos de tan corto recorrido.

En todo caso, no asistimos al conciertazo que solicitaba Hierro, ese partido que pone al país a la cabeza de la manifestación, si bien sí salieron a la superficie 2 jugadores superiores. A Marruecos y a prácticamente cualquiera que aparezca en el horizonte a lo largo del Mundial de Rusia 2018. Isco y también Iniesta. Los dos dejaron a España que llegara a octavos con un solo motor, el izquierdo, por donde todo sucedió. Si bien para llegar ahí La Roja debió tragarse, nuevamente, el sapo de un tanto contra salida.

Fue un gol que nunca debió suceder, un desencuentro entre Iniesta y Ramos que dejó a Boutaib correr y superar a un De Gea transparente. Un tanto que levantó nuevamente las faldas del equipo en defensa: falta de concentración para caer en los errores, en el fallo y falta de velocidad para corregirlo después.

Carvajal no ha vuelto como se fue, Piqué corre con plomo, de Jordi Alba solo se recuerda lo que ocurre en campo contrincante. Hubo una segunda parte, cuando en un simple saque de banda Marruecos puso a Boutaib nuevamente en frente de De Gea, que en el codo con codo limpió el estigma de ser el único portero del torneo sin sumar una parada. 4 disparos y 4 orificios llevaba hasta ese momento. Aquello ocurrió una vez que España empatase del único modo lógico visto su proceder en el choque. Costa abrió un balón en la izquierda, Iniesta sacó ese esprint de diez metros que le distingue de los de su especie (si queda alguno de su especie) y su pase lo metió Isco con ganas, de zapatazo al primer palo.

Una Roja encogida

El dominio de España empezó a ser disuasivo para Marruecos, que ofreció su cara B, la de defenderse a sartenazos aprovechando que el uzbeko Irmatov andaba por templar gaitas. Y la Selección repitió una y otra vez su discurso: Iniesta y también Isco por fuera, generando y hasta rematando. El coro transformado en dueto, pues Diego Costa extravió demasiadas jugadas en el área, pues Silva semeja pasado de Kms. y por el hecho de que Thiago anda encogido, en una versión radicalmente opuesta a la de sus principios, donde sus entrenadores le cogían pavor a sus brotes de fantasía. Ahora semeja jugar entre barrotes.

El tanto de Portugal, que ponía a la Selección en el mal camino, no agitó el ánimo del equipo, frente a un Marruecos más osado y más veloz, singularmente por la banda de Amrabat, ángel y diablo del partido. Pues cerró una sucesión de entradas violentas con un disparo con el exterior del pie que devolvió la cruceta. Se le fulmino el tanto del Mundial.

Superado el vahído, la Selección tuvo su minuto de gloria, en 2 cabezazos, de Isco y Piqué, que no entraron de milagro. Cuando llegaron escenario Aspas y Asensio el partido ya era el aguardado, un asedio colorado sobre el área marroquí. España se dispuso en un 4-1-4-1, con Busquets sin auxilios y Asensio abierto a la derecha. Una solución periférica que tardó en ser solución.

Pues antes que la Selección indagara nuevas vías, El Nesyri, de un cabezazo impresionante, amplió la condena. Y con todo perdido, el VAR se transformó en instrumento milagroso: validó en Kaliningrado un tanto de tacón de Aspas (otra vez Aspas) anteriormente cancelado por el entrenador y concedió un penalti a Van a ir en Saransk que provocaba el doble empate que nos emparejaba con Rusia en octavos y nos libraba de un puñado de campeones mundiales. Celebrémoslo ahora y merezcámoslo a partir de aquí.

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