Rafa Nadal “Ha sido un gran partido y creo que Roger se merecía más que yo este título”

Pacífico News.- Rafa Nadal, con ademán serio tras su derrota al comienzo de la ceremonia de entrega de trofeos del Abierto de Australia, recibió la bandeja que le acredita como finalista y subcampeón de dos mil diecisiete, de manos del mítico Rod Laver, con una media sonrisa y reconoció el mérito del ganador, Roger Federer: “Lo primero, debo felicitar a Roger y a su equipo. Tras tanto tiempo fuera de las pistas ha sido pasmoso el nivel que ha alcanzado. El trabajo que has hecho para estar en forma te ha dado frutos y estoy muy feliz por ti”.

Rafa Nadal “Ha sido un gran partido y creo que Roger se merecía más que yo este título”




Federer, otra vez vencedor de un Grand Slam. Con treinta y cinco años el suizo amplió su lista de “Grandes” hasta los dieciocho a costa de Rafa Nadal, que volvió a jugar una final fenomenal. Si Roger está de vuelta, el de España asimismo. Y eso es lo mejor de un campeonato que ha tolerado salvar a los 2 más grandes este siglo. Federer venció en tres horas y treinta y ocho minutos por seis-cuatro, tres-seis, seis-uno, tres-seis y seis-tres. Rafa estuvo cerca, muy cerca de conquistar su décimo quinto “Grand Slam”. Solo la mejor versión del que fue número uno del planeta superó a Nadal.

La brújula de Federer marcó el primer set. Un intercambio en el segundo juego fue la salvedad. No hubo más, todo fueron puntos mareantes y eso favorecía al suizo. A Roger no le quedaba otra que recortar los puntos, cuantas menos veces pasase la bola sobre la red, mejor. Hasta el sexto juego la final estuvo marcada por los servicios. En el séptimo llegó la ocasión para Federer y aprovechó la única bola de “break”. Se metió más en la pista, halló golpes ganadores con una frecuencia pasmosa y en poco más de media hora cogió las bridas del partido por seis-cuatro.

Una de las múltiples virtudes de Rafa Nadal es su capacidad para interpretar los partidos. Es capaz de descifrar los jeroglíficos más difíciles y el reto tras la primera manga era enorme. Federer se sentía cómodo, había recortado la pista, los puntos se desarrollaban a su antojo… dominaba. Nadal se reinventó. Comenzó a mover al suizo, abrió ángulos y la vida se le complicó. Un “break” en la primera ocasión, 2 bolas de ruptura salvadas en el próximo juego y otro “break” para encauzar el set. 4 juegos sucesivos devolvieron a la final al punto de inicio..

La duda es si a Federer le traicionaría la memoria. Si sería capaz de soportar mentalmente a Nadal, si no flojeaba como sucedió en tantas ocasiones en precedentes duelos directos. Rafa se ganó 3 bolas de “break” en el primer juego, mas… el servicio salvó al suizo. Fue la catapulta que precisaba para regresar a opinar y recobrar la activa que había mostrado en el primer set. Para desgracia del de España, apareció el jugador de los golpes excelentes. Aprovechó la ocasión de rotura que tuvo en el segundo juego y tomó carrerilla. En solo 3 juegos amontonó diez golpes ganadores y de muchas facturas diferentes. Hubo saques, voleas, reveses, derechas… La tormenta perfecta de Federer acabó con un nuevo “break” que situó a Nadal al filo del abismo.

Rafa precisaba poco menos que su enésimo milagro. Y tal y como si el set precedente no hubiese existido fue capaz de reiniciarse y volvió a desplazar al suizo. Recobró la agresividad y eso provocó que el contrincante dejara de inventarse golpes magistrales. Llegó el “break” en el cuarto juego y abocó el duelo al quinto set.

La igualdad era tal que se llegó a la quinta manga con exactamente el mismo número de puntos ganados, ciento diez. La final no era compacta, tras poco más de 2 horas y media de partido llegaba el quinto set. Y a priori, a esta altura si hay un jugador capaz de contestar al reto es Rafa Nadal. Lo ratificó con un “break” de salida, salvó 3 bolas de rotura en el segund y una más en el cuarto. Con 3-1 y el set encaminado, Federer resucitó. En la sexta bola de “break” que tuvo cambió claramente el rumbo de la final. Igualó a 3 y volvió a tomar carrerilla. El octavo juego resultó trágico. Rafa levanto 4 bolas de “break”. A la quinta, con un resto imposible, Roger consiguió la rotura terminante. El décimo octavo Grand Slam era suyo, si bien el punto terminante llegara “gracias” al Ojo de Halcón.

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